El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha lanzado un contundente mensaje al Ejecutivo central tras las críticas recibidas por su supuesta falta de «lealtad». En un acto público en Puertollano, Ciudad Real, el líder socialista arremetió contra varios ministros del Gobierno, incluyendo a Salvador Illa (Sanidad), María Jesús Montero (Hacienda), Fernando Grande-Marlaska (Interior) y Ángel Víctor Torres (Política Territorial), quienes se ofrecieron a explicarle los detalles de un reciente acuerdo. «A todos los que quieren explicarme cómo funcionan las cosas les estoy enormemente agradecido, pero me temo que voy a ser yo el que les explique cómo son las cosas con muchísimo detalle», afirmó Page con firmeza.
Su reacción surge tras el malestar expresado por el PSOE a nivel nacional debido a las declaraciones de Page sobre el pacto entre el Gobierno y Junts para transferir competencias migratorias a Cataluña. El presidente castellanomanchego ha defendido su postura, argumentando que el acuerdo genera desigualdades entre comunidades autónomas y ha pedido una revisión profunda del modelo de financiación autonómica. «No me voy a callar cuando vea que se toman decisiones que afectan a la igualdad de todos los españoles», insistió, dejando claro que no teme enfrentarse a la dirección de su partido ni al Ejecutivo de Pedro Sánchez.
El desafío de Page se produce en un momento delicado para el Gobierno, que enfrenta divisiones internas y críticas por su gestión de pactos con formaciones independentistas. El líder regional, conocido por su estilo directo y por marcar distancias con la línea oficial del PSOE cuando lo considera necesario, también expresó su rechazo a lo que calificó como «chantajes» en la política nacional. «No se puede gobernar cediendo a presiones que rompen el principio de solidaridad entre territorios», añadió, en una clara alusión a las negociaciones con Junts.
Este enfrentamiento pone de relieve las tensiones dentro del socialismo español y el debate sobre el reparto de competencias y recursos entre regiones. Page, que lleva años reclamando un trato más equitativo para Castilla-La Mancha en materia de financiación, ha prometido seguir alzando la voz para defender los intereses de su comunidad, incluso si eso significa chocar con el Gobierno central. «Voy a hablar, claro, como siempre he hecho, porque la lealtad no es sumisión», sentenció, marcando un nuevo capítulo en su pulso con el Ejecutivo.
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