back to top
sábado, enero 17, 2026
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Top 5 ESTA SEMANA

PUBLICIDAD

spot_img

LO RELACIONADO

PUBLICIDAD

spot_imgspot_img

Gobierno Contrata a Alán Barroso para Vídeos sobre Franco: Control de la Narrativa

El Gobierno de Pedro Sánchez ha pagado 3.146 euros al politólogo e influencer de izquierda Alán Barroso por realizar dos vídeos de un minuto y medio sobre el franquismo, según una resolución del Portal de Transparencia publicada el 19 de mayo de 2025. Esta contratación, enmarcada en la campaña “España en Libertad: 50 años” para conmemorar el medio siglo desde la muerte de Franco, es otro intento descarado del Ejecutivo por moldear la opinión pública, especialmente entre los jóvenes. Contratando a figuras progresistas con gran alcance en redes sociales, el PSOE busca reforzar su narrativa histórica frente al creciente apoyo a partidos de derecha, como Vox y PP, entre la juventud española. Esta maniobra refleja el temor de la izquierda a perder el control del relato, mientras los servicios públicos y las necesidades reales de los ciudadanos quedan relegados ante una agenda ideológica que no resuena con una generación cada vez más desencantada.

Un Intento de Controlar la Opinión Pública

La contratación de Alán Barroso, conocido por su activismo progresista en TikTok, Instagram y YouTube, donde acumula cientos de miles de seguidores, no es casualidad. Los vídeos, titulados “El Plan de Estabilización y ‘el milagro económico’” y “La persistencia de una Hacienda obsoleta, la realidad de la Seguridad Social”, fueron publicados en la cuenta oficial @50enLibertad, gestionada por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática. Con un coste de 2.600 euros más IVA, el Ejecutivo busca aprovechar la influencia de Barroso entre los jóvenes para imponer una visión sesgada del franquismo, presentando la democracia actual como un logro exclusivo del progresismo. Esta estrategia se alinea con los más de 100 eventos planeados para 2025, que incluyen actos culturales y campañas mediáticas, todos diseñados para consolidar el relato de la izquierda sobre la Transición.

El temor del PSOE es evidente. Según una encuesta del CIS de 2024, el 31% de los jóvenes de 18 a 24 años apoya a partidos de derecha, un aumento del 12% desde 2019, con Vox ganando terreno por su discurso antiestablishment. La izquierda, que históricamente ha dominado el espacio cultural, ve cómo su narrativa se desmorona frente a una generación que cuestiona el marco franquismo-democracia como eje político. En lugar de abordar preocupaciones reales, como el desempleo juvenil (26,5% en 2024) o la precariedad laboral, el Gobierno invierte en propaganda, contratando a influencers como Barroso, cuya retórica progresista conecta con audiencias jóvenes, pero cuya selección evidencia un sesgo ideológico. En X, usuarios como @nerjeno critican que “Sánchez usa a Franco como comodín”, reflejando el rechazo a estas tácticas manipuladoras.

Esta no es la primera vez que el Ejecutivo recurre a figuras mediáticas para su agenda. En mayo de 2025, se pagaron 18.150 euros a la revista Mongolia por espectáculos de “Chistes contra Franco”, y en enero, 17.000 euros financiaron un evento con flamenco en el Museo Reina Sofía. Estas iniciativas, lejos de promover una reflexión histórica neutral, sirven para apuntalar la hegemonía cultural de la izquierda, mientras se ignora el malestar social. La oposición, incluidos PP y Vox, ha denunciado estos actos como una distracción de los escándalos de corrupción que acorralan al Gobierno, como los casos Koldo y Begoña Gómez, que dominan los titulares en 2025.

La Cuenta España en Libertad: Una Campaña con Poco Alcance

La página web https://espanaenlibertad.gob.es/ y su cuenta en redes sociales (@50enLibertad) son el núcleo de la campaña “España en Libertad: 50 años”, lanzada por el Gobierno para conmemorar los 50 años de democracia tras la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975. Según su descripción oficial, el programa busca “poner en valor los profundos cambios políticos, sociales y culturales” de España, destacando los valores democráticos y el progreso desde la Transición. La cuenta, activa en X e Instagram, publica contenido sobre los logros de la democracia, como la modernización económica o la integración europea, pero también mensajes críticos contra el franquismo, como alertas sobre su “visión positiva” entre los jóvenes.

Sin embargo, el impacto de @50enLibertad es mínimo. En mayo de 2025, sus perfiles en X e Instagram suman menos de 5.000 seguidores en total, una cifra irrisoria frente a los millones de usuarios que el Gobierno pretende alcanzar. Publicaciones como la del 7 de marzo, que advierte sobre el “peligro” de una escuela selectiva comparándola con el franquismo, apenas generan interacción, con menos de 100 likes. Los vídeos de Barroso, aunque dirigidos a una audiencia joven, no han logrado viralizarse, lo que cuestiona la eficacia de esta costosa campaña. La página web, por su parte, ofrece un calendario de eventos y recursos históricos, pero su diseño institucional y tono didáctico no conectan con la generación digital, que prefiere plataformas como TikTok, donde Barroso tiene mayor alcance. Esta desconexión evidencia el error estratégico del Gobierno al priorizar una narrativa ideológica sobre una comunicación efectiva.

Una Sociedad que Rechaza la Manipulación

La contratación de Barroso es un síntoma del nerviosismo de la izquierda ante la pérdida de influencia entre los jóvenes. En lugar de invertir en políticas que aborden sus preocupaciones reales, como la inestabilidad laboral o el acceso a la educación, el Gobierno opta por una campaña propagandística que refuerza su relato histórico. Esta obsesión por controlar la opinión pública, utilizando a influencers progresistas como Barroso, no solo es un despilfarro de recursos, sino una muestra de desconexión con una sociedad cada vez más crítica. Intelectuales como Fernando Savater y Cayetana Álvarez de Toledo, firmantes de un manifiesto contra el “año Franco” en enero de 2025, han denunciado que estas iniciativas distorsionan la historia para fines políticos, ignorando el consenso de la Constitución de 1978.

En X, el rechazo es palpable. Usuarios critican que el Gobierno “gaste en vídeos mientras los problemas reales crecen”, señalando la hipocresía de un Ejecutivo que presume de democracia pero ignora la pluralidad. La campaña, lejos de unir a los españoles, aviva divisiones, especialmente entre una juventud que, según el CIS, valora más la libertad individual que los relatos históricos impuestos. Mientras el PSOE se aferra a Franco como arma electoral, los jóvenes se inclinan hacia discursos que prometen soluciones prácticas, no nostalgia ideológica. La izquierda, atrapada en su burbuja, no entiende que su relato se desmorona porque ya no convence.

Sánchez paga por vídeos de Franco, pero los jóvenes ya no compran su relato 🎥

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí
Captcha verification failed!
La puntuación de usuario de captcha falló. ¡por favor contáctenos!

LOS POPULARES