back to top
sábado, enero 17, 2026
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Top 5 ESTA SEMANA

PUBLICIDAD

spot_img

LO RELACIONADO

PUBLICIDAD

spot_imgspot_img

Eurovisión 2026 y la controversia woky

Frente a la computadora, disfrutando el calor de la casa porque el invierno esta en su esplendor, observando desde la ventana la hipocresía de muchos políticos, voy a necesitar unas palomitas para poder ver pasar este escándalo mediático como una función de un mal musical. Pero vamos por partes para dar contexto…

Eurovisión nació en 1956 con una misión hermosa, unir a Europa a través de la música después de dos guerras que la habían dejado hecha trizas. El certamen tiene un espíritu simple, mas no simplista; canta, compite, celebra y deja tus conflictos armados en la puerta. Prácticamente no arrastres tus zapatos con lodo en este escenario.

Dos personas con banderas de Israel y España.

Si fuéramos fieles a ese principio original, Eurovisión debería ser un oasis cultural, un referente, un escenario donde la política se apaga por unas horas, para encender la alegría no el rencor cultural o político. Pero en el 2026 se muestra que algunos participantes tienen un talento natural para olvidar las reglas cuando les conviene.

Israel entra, otros se salen… y la coherencia ni se presentó

La Unión Europea de Radiodifusión anunció que Israel participará en Eurovisión 2026. Resultado inmediato: España, Irlanda, Países Bajos y Eslovenia anuncian que ellos no participarán. ¿Cual es el motivo? “principios, moral” pero todos sabemos que es postureo, y en la práctica da indigestión.

Pareja baila en escenario colorido y artístico.

Pongamos las cosas en claro y de manera hipotética, si Eurovisión excluyera a países por participar en guerras, violaciones de derechos humanos o intervenciones militares… media Europa tendría que quedarse en casa, y la otra media, tendría que disimular sus intereses económicos. Pensemos en los últimos conflictos contemporáneos, y juzgando con la misma lógica de los países que hoy deciden no participar, nos quedaríamos sin la alegría de Eurovisión. La vara moral de quienes deciden retirarse, es flexible, elástica y curiosamente suele tensarse solo contra Israel.

La doble moral como espectáculo principal

Los países que anuncian su retiro no boicotean a sus socios comerciales autoritarios, no critican a otros gobiernos con encabezados intensos en sus periódicos, tampoco renuncian a alianzas estratégicas que contradicen esos “valores humanitarios”, todo lo contrario, anuncian de forma exagerada y dramática su retirada de Eurovisión, un concurso que debería ser menos político y más un buen pretexto para generar sana convivencia. Pero curioso, se ponen exigentes con Israel, porque boicotearle siempre da buena imagen, buena prensa entre ciertos sectores ideológicos, boicotear a otros países o dictaduras…no tanto. Una indignación capitalista, se vende mucho y se consume bastante. Una derrama económica para la prensa con una formula exitosa: política + indignación = espectáculo ideológico.

Eurovisión nació para unir, no para señalar

Uno de los principios fundamentales del festival es evitar instrumentalizar la música para hacer activismo político. Se supone que la canción importa, no la geopolítica. Pero al final, quienes más gritan “no politicemos Eurovisión” son los primeros en convertirlo en una plataforma de militancia…pero no de una militancia honesta y de respeto humano, sino una que se usa y es adecuada solo para grupos progresistas; quienes carecen de coherencia al intentar boicotear un festival históricamente destinado a unificar con música.

Gobiernos que predican tolerancia… y practican intolerancia selectiva

Europa suele presentarse con ideas de libertad y diversidad, sin embargo, cada vez son más frecuentes los gestos que muestran su talón de Aquiles; la necesidad constante de performar “moralismo”, ser políticamente correctos, aunque esto implique discriminar a un país. La retirada de España, Irlanda, Países Bajos y Eslovenia, no dice nada sobre Israel, pero si dice mucho sobre sus gobiernos y administraciones, sobre la ideología política que inundan sus espacios, sobre como se venden los gobernantes, la necesidad de aplauso fácil y sobre todo la superficialidad de sus supuestos “principios”. ¿Sus acciones y decisiones están logrando un mejor mundo?, ¿qué camino le espera a Europa, cuándo comienza a aislarse de eventos artísticos occidentales?.

Al islam no le gusta la fiesta con cerveza y ropa de moda… al islam no le gusta la electronica de un  festival Nova (2023) y por supuesto, no le gusta las luces de Eurovisión…

Protesta en concierto por participación de Israel.

Israel cantará

Todos podremos observar desde la comodidad de nuestras casas, el espectáculo tragicómico, el antes, el desarrollo y el después. Tomar nuestra bebida favorita y entender conscientemente que: Eurovisión es un festival musical, no un concurso de indignación hipócrita. Podremos deleitarnos quizás, mientras comemos palomitas de maíz cuando escuchemos a los colectivos realizar pataletas, porque Israel estará en el escenario. Mientras todos aquellos que patrocinaron el boicot, estarán sin la alegría y la magia que provoca un certamen, permanecerán en su propio drama moral. Y esto último la verdad, no es para indignarse, es para doblarse de risa… 

Kami Zamudio
Kami Zamudio
Kami Zamudio, orgullosamente tijuanense, es licenciada en Relaciones Internacionales con maestría en Educación. Armándose de información, diálogo y mucha reflexión, se dedica a combatir el antisemitismo y otras trifulcas con la misma pasión con la que otros coleccionan tazas o plantas. Cree en el poder de la conversación y en que un mundo mejor empieza por entendernos un poquito más.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí
Captcha verification failed!
La puntuación de usuario de captcha falló. ¡por favor contáctenos!

LOS POPULARES